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IMITACIÓN A LA VIDA

 

 

 

A lo largo de la década de los años 50 en Hollywood, el director danés Douglas Sirk comenzó a encadenar un éxito tras otro, gracias a una serie de melodramas considerados hoy en día objetos de culto. La mayoría de estas películas fueron producidas por Ross Hunter, un directivo de la Universal, que en 1958 le ofreció a Sirk dirigir el “remake” de la película del mismo nombre que había realizado John M. Sthal en 1934, en la que éste gran maestro había conseguido una de las mejores interpretaciones de Claudette Colbert. Sirk desconocía por completo la versión anterior e inteligentemente (para no sentirse influenciado) decidió no verla hasta que finalizó la suya. Tampoco leyó la novela en que se basaba la historia, esperaba el guión que le proporcionaron. Aunque no le entusiasmó, sí adivinó posibilidades de convertirse en un éxito de taquilla. Además, no dejaba de reconocer que le parecían atractivos unos personajes tan a la deriva y, por otro lado, era consciente de poder sacar jugo melodramático al conflicto de razas que plantea la película. De hecho Sirk, desde un principio, se propuso criticar tanto la actitud racista imperante de los blancos como la falta de una toma de conciencia por parte de los negros y, en este sentido se puede considerar su última película como una de las más críticas hacia la sociedad norteamericana de los años cincuenta. No obstante Sirk propone en su discurso la abstracción a otros niveles: el auto conocimiento, la aceptación de la realidad, la necesidad de vivir y no de “imitar” los arquetipos… “Imitación a la vida” comienza siendo los avatares de una actriz en decadencia para convertirse en una tesis sobre la búsqueda del “yo”que encarna Sarah Jane. Es un film sobre la insatisfacción, sobre la huida, sobre la posibilidad de escapar a la propia condición, sobre el deseo de imitar, sobre la necesidad de introspección, sobre la autocomplacencia en las desgracias… A pesar de su sarcasmo, cercano al humor negro, hay una esperanza en la evolución, en la posibilidad de cambio, en la importancia de reconocer esa capacidad misteriosa a la que llamamos VIDA.

 

La Universal le proporcionó unos actores adecuados como Lana Turner en la cima de su carrera, el galán, John Gavin, la joven, Sandra Dee, la actriz de color Juanita Moore, Susan Kohner y Troy Donahue. Sirk se rodeó de un extraordinario y competente equipo de la Universal, que ya había trabajado para él en otros films. Como director de fotografía Russell Metty, cuyas elaboradas imágenes con colores muy vivos hicieron de “Imitación a la vida” un autentico festín para los ojos del espectador, el diseñador Jean Louis, particularmente volcado en el fastuoso vestuario para Lana Turner y el compositor Frank Skinner, con su evocadora música, sirve de complemento al empaque melodramático del film. La canción interpretada por Earl Grant mientras se presentan los créditos dice que una vida sin amor no es una verdadera vida: es una imitación de la vida.... Y este sencillo mensaje es el núcleo del film. Los personajes que lo encarnan se conocen por azar en la playa neoyorquina de Coney Island. Lora ha perdido a su hija Terry entre la muchedumbre de bañistas. Anne y su hija Sarah Jane la han encontrado y juegan con ella. Steve, un joven fotógrafo en prácticas, se interesa por ellas y pide permiso para retratarlas. Las relaciones que ligan a los cinco personajes durante las siguientes décadas, sus altibajos, pasiones e intermitencias, son el campo donde Sirk desarrolla el título: Una imitación y muestrario de situaciones definidas por la insuficiencia del amor, su aplazamiento y su enfriamiento entre temores…La película está basada en la novela "Imitation Of The Life", de Fannie Hurst, y la segunda adaptación al cine. Se rueda en Hollywood, Sunset Boulevard,, Aquarius Theatre y fué nominada a 2 Oscar como actriz reparto, gana un Globo de oro la actriz Susan Kohner). Producido por Ross Hunter para la Universal....Y su estreno fué el 17-IV-1959, en Nueva York. La acción tiene lugar en NYC en dos tiempos: 1947 y 1958. Douglas Sirk ya había decidido dejar los EEUU cuando acepta la realización de la obra, en la que ve una oportunidad de hacer un análisis crítico de la sociedad americana del momento. La película es un melodrama, cuidado y estilizado, que exalta sentimientos comunes (amor, odio, egolatría, dominación, etc.) sin caer en el folletín, gracias a la seriedad, altura y elegancia del director. Pese a centrar la atención en 4 mujeres, no se ajusta a lo que se conoce como "película de mujeres"...

 

 

El film supera en profundidad y visión general los temas que trata:

 

Lora, la actriz viuda, considera más importante su carrera.

Su hija Terry padece como alejamiento esas prioridades.

La ilimitada abnegación de Anne, la madre negra, no es correspondida.

Sarah Jane, la hija mulata, siente sólo rencor, por la discriminación racial.

Steve, el leal enamorado, debe aguardar una incierta posibilidad futura.

 

El material es un melodrama, una historia de virtuosos principescos y villanos astutos, Sirk, cineasta de formación europea y clásica (danés huido del nazismo), lo ennoblece con humanidad y matices. Se buscan las emociones elevadas, como el intenso momento en que Mahalia Jackson canta el gospel “Trouble of the world”. Gracias a la elegante fotografía de Russell Metty, la fuerza simbólica del color define los ambientes: los tonos pastel, el hogar confortable y el mundo ordenado; los encendidos y saturados rojos, los cabarets y los bajos fondos (un tratamiento que hizo escuela y tuvo seguidores, Fassbinder entre otros). Las motivaciones de los personajes se muestran y justifican, con una comprensión amplia que evita el juicio moral y consigue profundidad a la hora de trazar sus perfiles. No es que sean ambiguos, no va por ahí el arte de Sirk, sino que se debaten entre dudas y contradicciones muy dramáticas, expuestos al error y a la desgracia, no como castigo de la maldad sino como consecuencia del defecto básico: la incapacidad de amar a quienes cuentan en la vida de uno, convierte a ésta en una vida ficticia... !! Una imitación.!!!.

 

Estamos ante una obra de culto en todos los sentidos. Es una película que habla de la vida misma, de las desconcertantes vueltas que da. Se habla del racismo, de los fracasos, los triunfos, la ambición, del amor, de la amistad, de la aceptación de uno mismo, de la juventud... Es toda una meditación de la condición humana. Todas las interpretaciones son extraordinarias y a un nivel muy alto. Pero de toda la película me gustaría destacar un tema que está más presente incluso que el del racismo, y es el de la madre, encarnada en el papel de Juanita Moore. Yo creo que es todo un homenaje a lo que es y significa una madre, ese primer regalo que nos dan al nacer, su amor. Es un personaje que personifica muy bien ese amor que solo ellas son capaces de dar, Ella sufre con el desprecio de su hija, pero sin embargo nunca deja de creer y de esperar. Los últimos veinte minutos son la cosa mas hermosa y emocionante que jamás se ha rodado en cine, la escena en la que aparece la desconsolada hija deja sin aliento. Si tuviera que dedicar una película a mi madre, sin duda le recomendaría esta. Cuando uno ve esta película lo piensas inmediatamente y te das cuenta enseguida de que no hay nada tan grande en este mundo como el amor y el cariño que dan ellas. El rey del melodrama ejerce aquí sus cualidades dotando a los personajes de ricos matices. Poco a poco, la película entra en una progresión dramática hasta el estallido al que es imposible resistirse.

 

Sirk explora, con afanes de objetividad la sociedad americana de finales de los 50, en la que dibuja inseguridades y represiones... Además, bolsas de pobreza extrema, nuevas formas de explotación de los débiles, racismo agresivo, corrupción y abusos generalizados en importantes grupos del mundo del espectáculo, una cultura que sobrevalora el éxito económico, la fama y el materialismo, el destino que reserva a las personas que anteponen los sentimientos y la honradez a la ambición, la hipocresía de la doble moral y la intolerancia. La vida sin afecto, cariño, generosidad, honradez y amor a los demás, puede ser un sucedáneo de la vida o una vana imitación de la misma, pero no es vida. El realizador sitúa en el trasfondo del relato una visión amarga y crítica de la realidad, que es la que a él le lleva a abandonar los EEUU, poco despues para regresar a su país, donde permanecerá alejado del éxito, la fama y la fortuna.

 

Con esta película, Lana Turner se convirtió en precursora de que constase en su contrato la cláusula de aceptar un tanto por ciento de la recaudación del film en lugar de un cheque por los servicios prestados, la actriz interpreta a Lora Meredith, una mujer de carácter fuerte y con excesivas ambiciones. Es un personaje alejado de los típicos papeles que Hollywood solía dar a las mujeres pero no obstante eran habituales en algunos estudios. No es un papel de diva, no es un personaje de única moral. De hecho, ningún personaje de “Imitación a la vida” esta exento de caer desagradable o inadaptado para el público. No hay personaje modelo y eso es lo que la convierte en algo maravilloso. Al final, cada personaje se da cuenta de que en lugar de vivir la vida han cometido el error de soñar, jugar y pensar que la vivían y lo que han obtenido al cabo del tiempo es una simple imitación.

La última película del director fué un paradigma, la culminación absoluta a una filmografía grandiosa, de un estilo y elegancia para captar emociones, sublimes. "Imitación a la vida" es la obra maestra del melodrama de los 50, dónde se hace sublime el arte, dónde el sentido expresivo y dramático del color del autor de "Escrito sobre el viento", alcanza cotas formidables, dónde la enajenación sentimental/emocional y las frustraciones personales presentes en el cine de Sirk se hacen inolvidables, dónde la plasticidad alcanza su más alta categoría. Secuencias como la del entierro de la formidable mujer y actriz Juanita Moore son de lo más emocionante vívido. El trato que se hace del problema racial como telón de fondo para un feroz y majestuoso análisis de la condición humana resulta irrepetible. Es un film perfecto, una joya imperecedera con la que emocionarse no es un acto ridículo sino la posibilidad de limpiar nuestros cansados ojos de cine inerte con un cine que arrasa, vive y te hace vivir. El director Douglas Sirk, se despidió con honores de una carrera cinematográfica que dejó para la posteridad títulos memorables como “Lo que Hace el Dinero”, “Obsesión”,”Escrito sobre el Viento”, “Himno de Batalla”… o esta conmovedora película contra una vergüenza humana que, en pleno siglo XXI, todavía se presenta en numerosas sociedades: Valorar a una persona por el color de su piel y expresarle rechazo, menosprecio, insultos… y hasta agresiones, por el simple e inocente hecho de haber nacido distinto...es una brutalidad.. Pocas cosas dan cuenta de la terrible ignorancia y del grado de intolerancia que puede emanar de un ser humano cuando, sintiéndose superior, mancilla la dignidad de un semejante sólo porque es diferente, porque piensa distinto o porque “pertenece a otro lugar”. ¡Cuán lejos se vislumbra la paz, mientras estas diferencias sigan siendo motivo de discordia, de rivalidad o de atropello! ¡Cómo no comprender que las diferencias de color, de ideas… se dan con el preclaro objetivo de hacer más amena y variada la existencia! Nacemos con gustos y deseos muy distintos y la vida, en su infinita generosidad, nos concede toda la diversidad que anhelamos.

El film recrea seres vivos, con grandes fortalezas. Y a nosotros nos resulta muy fácil identificarnos con ellos, sobre todo, cuando conseguimos entender que en nuestro interior es donde radica la grandeza y ese posible halo a veces escondido de divinidad que posee todo ser humano.

 

 

El titulo de la película viene a resumir lo que el personaje de Sandra Dee reprocha a su madre, una Lana Turner cuyo personaje prima la ambición sobre la dedicación hacia su hija. Y, sin embargo, el eje central de la película no son sus personajes protagónicos, lo cual hace que el film resulte más sustancioso y rico en matices. "Imitación a la vida" emerge como uno de los títulos más logrados de Sirk y éste lo refuerza mediante la magnificencia de una condición y raza por parte de Susan Kohner, cuyas palabras hirientes y lacerantes sentarán el aguijón del dolor de una madre que lo ha dado todo por ella. Esta es una película despiadada y cruel en cuanto a sentimientos se refiere. Sirk no permite concesiones de ningún tipo y, sin tapujos nos describe dos relaciones, dos maneras de educar, dos polos diferentes pero con idénticos resultados: por un lado tenemos a Lana Turner, cuyo personaje ególatra y de ambición desmedida le lleva a dejar de lado a una hija que la necesita y no los bienes materiales que consigue por medio de su éxito laboral. Y, por otro lado, el amor que confiere el personaje de Juanita Moore a su desdeñada hija, que nos demostrará lo que todos sabemos pero rara vez nos acordamos: una madre que siempre estará ahí, pase lo que pase, Lana encontró con esta película la horma de su zapato, su vida privada se mezcla con la ficción y aunque siempre me ha parecido una actriz excelente, aquí está soberbia. Obra maestra de una historia de sentimientos universales que hace que la recomiendo a todos los amantes del cine, de Lana Turner y los dramas de obligado visionado.

 

Lana Turner acudió a la entrega de los Óscars acompañada de un colaborador y no de su actual pareja, el mafioso Stompanato, para evitar la publicidad negativa pues era cosa sabida que él se movía en los bajos fondos. Esto y los deseos de Lana de cortar la relación desembocaron en la pelea con final dramático. En el juicio por la muerte de Stompanato se airearon detalles de su tormentosa relación con Lana, y se manejaron cartas y testimonios que desvelaron las supuestas aficiones sadomasoquistas de ella. Ello acrecentó el escándalo y alimentó kilómetros de prensa amarilla, la cual comentó que la actriz bebía demasiado e incluso que Cheryl tenía celos de su madre, pues también ella se sentía atraída por Stompanato. La sospecha de que la asesina real de Stompanato era Lana y no su hija perduraría por décadas. El juicio dictaminó que Cheryl actuó en defensa propia ante el maltrato al que él las sometía. Por ser menor de edad Cheryl no había podido declarar. La joven pasó un tiempo en un centro de menores y su abuela fue su tutora por orden judicial. Explotando la sensación mediática que Lana Turner suscitaba, los estudios Universal la contrataron para Imitación a la vida, filme cuyo argumento tenía cierto paralelismo con la vida real de la actriz. Con un estreno relativamente modesto, la película alcanzó un gran éxito de taquilla e hizo millonaria a Lana

 

Por el camino de la ambición siempre hay que dejar cosas atrás, como sucede en casi todas las decisiones importantes. En la machista sociedad de los cuarenta-cincuenta, una mujer capacitada debía elegir entre vida familiar o vida laboral, sobre todo si su éxito superaba al del hombre promedio. O eras una gran actriz o te quedabas en casa cuidando al marido y a los hijos. El personaje que interpreta John Gavin, es un fotógrafo medio fracasado Steve Archer, pero muy machista. El momento en que propone matrimonio a Lora a condición de que ella se olvide de su carrera, me hizo rechinar los dientes. Y me encantó que Lora hiciera su elección y le mandara a freír espárragos, aunque yo le hubiera añadido unos cuantos reproches al galán en cuanto a que el amor no es a cambio de nada (“te querré si haces lo que yo te ordene”) y que si la amara sólo le importaría su felicidad. Ese “te lo ordeno” en plan morueco dominante me dio unas acuciantes ganas de traspasar la pantalla y fabricarle una cara nueva. Pero me tuve que conformar con verlo con tres palmos de narices...Lora por lo menos tuvo el buen criterio de ponerlo en su sitio. Aunque lo ideal hubiera sido que no hubiera vuelto a verle mas. Por otro lado, hay una faceta no muy luminosa de Lana Turner y es su tendencia a cegarse con el brillo. Esto le pasará factura..... poniendo en entredicho este sistema que te anima a alcanzar la luna para ser alguien y que si la alcanzas te lo habrás dejado prácticamente todo por el camino. Y en eso está el segundo pilar de la película. El exceso de ambición se paga caro. Y volvemos a lo de la imposibilidad de conciliar vida familiar y laboral. No simplemente porque los machos alfa no acepten la valía de las mujeres si ésta iguala o supera las suyas propias, sino porque ellas no podrán estar al lado de sus hijos todo el tiempo. Y eso no lo compensan los regalos caros, los colegios, ni las conferencias telefónicas a larga distancia. Dos temas principales... se subraya la soledad, el dolor y las carencias que siempre acompañan a quienes les es negado disfrutar del verdadero amor, tanto porque el cruel dedo público les señala por ser de un color marginado, o porque si se es una mujer fuerte, inteligente y dotada, se quedará sola en la cumbre.

Durante el visionado de algunos famosos melodramas se comprende que el teórico Siegfried Kracauer utilice este género como cine a rechazar. Durante el visionado de Imitación a la vida, uno comprende que Kracauer es grande, pero nadie dispone de la verdad absoluta y que las teorías radicales a menudo tienen muchas taras: la simpleza de la generalización, la desmesura de la separación. Y es que, con una desbordante madurez creativa y apoyado en el director de fotografía Russell Metty, Douglas Sirk realizó en Imitación a la vida una exquisita composición de imágenes inolvidables al servicio del poderoso discurso de la novela de Fannie Hurst.... Por todo ello me resulta muy difícil afirmar que esto sea "cine a rechazar". En Imitación a la vida el relato está ordenado de tal forma que se siente el paso del tiempo con una fluidez natural, maestra; al término, los personajes pasan a formar parte de la historia del mismo espectador. Sus marcadas obsesiones pueden dar pie a ser juzgados, pero se incurriría en un error: son complejos, tridimensionales, portadores de un tormento interior manifiesto. Además, ¿quién no tiene una o muy pocas obsesiones y organiza su existencia, o su pensamiento, o su recuerdo, en base a ellas? En la mayoría de personajes de este film se palpita el niño que esconden y que a veces, unos más y otros menos, lo muestran impúdicamente. Hay, asimismo, en ellos una tensión entre el amor y el sueño que aspiran hacer realidad en un juego social de claroscuros en el que decantarse por uno u otro nunca satisface. La película es un alarde visual de primera, solo con ver en escena a Lana Turner, impecable, sórdida, alegre y sensual, ya habría merecido la pena. La película es redonda de pasiones, encuentros y desencuentros, exhibido a un ritmo que vapulea al espectador, que no le concede tregua y conduce su visionado por el sendero del sentimiento puro.... Sirva como muestra la escena en la que Sarah Jane, recibe una brutal paliza a ritmo de jazz.

 

Douglas Sirk, nos ha grabado con hilo de oro y humo de sueños una obra maestra, a la que los océanos del tiempo y el viento nunca se podrán llevar.

 

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