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BLUE JASMINE

 

 

 

 




En el filme, Jasmine es un ama de casa elegante de la alta sociedad neoyorquina gracias a la posición de su marido, el adinerado hombre de negocios Hal (Alec Baldwin), pero de repente se ve en la calle y sin dinero después de que su esposo sea detenido por prácticas no demasiado legales. Jasmine se ve obligada a mudarse al modesto apartamento de su hermana Ginger en San Francisco para intentar recomponer su vida. A base de antidepresivos, Jasmine intentará lidiar con su nueva vida alejada del glamour y compartirla con su hermana.

Tras rodar por varias ciudades europeas con Vicky Cristina Barcelona, Midnight in Paris, A Roma con amor, con escalas en EE.UU....Si la cosa funciona, 2009; y Conocerás al hombre de tus sueños, Woody Allen vuelve a su amada Nueva York, aunque la trama principal transcurre en San Francisco. No obstante, al contrario que en Europa, Allen no exhibe los aspectos más pintorescos de la ciudad californiana, sino su ambiente laboral, que se encarga de retratar el vasco Javier Aguirresarobe, que repite como director de fotografía tras Vicky Cristina Barcelona. Con Blue Jasmine también vuelve el Woody Allen tragicómico y mordaz de sus mejores tiempos y el de los diálogos y situaciones absurdas. Aunque el argumento pueda parecer agotado en un momento determinado, Cate Blanchett, la nueva musa del director judío, actúa de salvadora con su espléndida actuación. La actriz australiana, ganadora de un Oscar por El aviador y nominada otras tres veces más, es sin lugar a dudas una de las mejores intérpretes femeninas actuales y Woody Allen no podía resistirse a llamarla; ni ella a su llamada:

-"Si te llama Woody Allen sabes que lo que te pida lo vas a hacer"- confesaba Blanchett en el estreno del film.

 


Blanchett fue la primera elección de Allen, y sin ningún tipo de duda:

- "Cate es una de esas grandes actrices del mundo. Puedes encontrar a otras actrices que son muy buenas, que interpretan la frustración y la desesperación y lloran como Cate, pero por alguna razón, ella proyecta en la pantalla una tremenda profundidad que te absorbe. Sientes la profundidad que alcanza y ahí radica su don".


Sobre su personaje, la actriz resalta de su personalidad.:

-"Siempre suele desviarse ligeramente de la verdad. Pequeñas fantasías como esa son inofensivas en sí mismas, pero cuanto más creas, más te vas alejando de la realidad, en escalar peldaños en el mundo mediante su relación con el hombre adecuado, y cree que todo depende del hombre al que te unas, y no de lo que puedas obtener por tus propios medios"-.

Con la clásica canción "Blue Moon" como hilo de los recuerdos de Jasmine, su personaje se cruzará con los 'vulgares' hombres de su hermana, como su actual novio mecánico Chili, su exmarido constructor Augie, un peculiar dentista para el que trabajará de secretaria, el doctor Flicker  y un diplomático en el que ve su tabla de salvación, Dwight. Ante todos ellos, Jasmine intentará presentarse como el tipo de persona que una vez fue, o que creyó ser, e intentar olvidar lo que realmente es o en lo que se ha convertido.

-"Hasta cierto punto, todos vemos en las personas que nos rodean lo que queremos ver y, por supuesto, también en nosotros mismos. Es muy, muy difícil para el ser humano mirarse de verdad al espejo, y ver realmente quiénes somos, con todos nuestros defectos, y eso es muy difícil de cambiar. Al final, Jasmine es el producto de todo el delirio y evasión que todos tenemos, hasta cierto punto, pero con el tiempo, se ha convertido en una soñadora a gran escala"-

 

A pesar de adoptar una perspectiva antípoda en sus comedias "clásicas", Woody Allen logra como nunca antes en sus dramas, angustiarnos con la misma inteligencia excelsa con que nos hizo reír en "Hannah y sus hermanas" o "Manhattan". "Blue Jasmine" es la historia de Jasmine, una mujer perdida en un momento de su vida idílico que fue construido sobre humo y al que jamás podrá regresar. Al borde de la locura, se aferra a la única persona que le queda: su hermana Ginger. No cuento más para no arruinar a quien no haya visto ya el film esa sensación al comienzo, tan lograda, de deambular por una ciudad y unos ambientes extraños a la protagonista. Sólo quiero añadir algo: lo que en mi opinión convierte este film en una verdadera obra de arte es la enorme sinceridad, por muy amarga que sea, que transmite. Pero eso no me queda más remedio que explicarlo. En "Blue Jasmine", Woody Allen expresa como nunca antes una visión profundamente negativa de la sociedad y del género humano. En un primer nivel, la devastación familiar y social provocada por las malas prácticas financieras de Hal: en la crisis económica actual, que causaron personajes siniestros como Madoff, en quien parece inspirarse el personaje interpretado por Alec Baldwin, este retrato intimista de cómo los poderosos trituran a los débiles es cuanto menos inquietante. Pero es en el plano psicológico, a través de los personajes, en que se refleja mejor la amargura de esta obra. Ni uno solo de ellos  se salva de un retrato despiadado.

Jasmine, sólo denunció las estafas de su marido cuando se enteró de que llevaba años poniéndole los cuernos, sin importarle siquiera cómo su venganza podría afectar a su hijo. Ginger, más amable que su hermana pero que, como le repite continuamente Jasmine, tiene la autoestima por los suelos (a pesar de que su novio es un maltratador potencial, vuelve con él). También tiene una inteligencia emocional de mosquito, como cuando regresa Jasmine a casa destrozada tras romper con su prometido está más pendiente del champán que de ella. Hal, el marido de Jasmine, un ser despreciable que vive en una permanente huida hacia adelante estafando a todo el mundo y engañando a su mujer y todos los anteriormente citados….No se salva ni uno: son todos unos seres perdidos, tristes y, frecuentemente, dañinos. Y están tremendamente solos. Creo que esta amargura es muy sincera: Woody Allen se ha hecho mayor y, como les pasa a tantas personas, se ha vuelto algo misántropo. En el otoño de su vida, le dejaron de hacer gracia esas pequeñas mezquindades de nuestros congéneres, las que llenaron de frases hilarantes sus primeros monólogos y los guiones de sus grandes comedias. Se pasó los últimos años realizando películas escapistas en ciudades europeas, como si alejándose de Nueva York pudiera dejar de sentir esa amargura. San Francisco parece ser el puerto en el que, por fin, con la misma inteligencia y sensibilidad con que sabe hacer comedias, ha sido capaz de dar rienda suelta a toda su creatividad y contar lo que está sintiendo ahora: que estamos todos solos y perdidos en una sociedad despiadada. No es un mensaje bonito, pero la película es fantástica.

 

Cuando no se esperaba más que películas simpáticas, ingeniosas, el maestro irrumpe con "Blue Jasmine", una de sus obras más profundas e inquietantes....Después de su tour europeo, Woody regresa a su país y retoma los pasos perdidos para contar una historia intensa y provocativa inspirada en un extraordinario clásico de todos los tiempos...."Un tranvía llamado deseo".... donde se muestra la decadencia de una dama con delirios de grandeza, refugiada en un mundo inventado, altanera y desequilibrada. Tal como en la obra original de Teneessee Williams e incluso en la versión de Elia Kazan que le valió en 1951 a Vivien Leigh.... "Blue Jasmine" está construida desde el enfrentamiento de dos mundos culturales que se reflejan en la permanente disociación de su protagonista. En la transposición de Allen, el papel de la desequilibrada Blanche DuBois original, ahora está a cargo de una inmensa Cate Blanchett encarnando a Jasmine, una millonaria caída en desgracia, al descubrirse que su marido había construido su fortuna en base a fraudes financieros. Sin un centavo, pero apegada a los lujos de su vida anterior, la protagonista desciende desde sus refinados ambientes neoyorquinos hasta el humilde departamento de su hermana Ginger alojada en una modesta zona de San Francisco. Woody contrapone los universos opuestos de empresarios adinerados en Manhattan con personajes de la clase trabajadora: albañiles tatuados, con peinados modernos y sentimentales empleadas de supermercado, aunque esta vez los extremos se unen en una mirada invariablemente desoladora. Allen retrata de manera clara estos dos mundos opuestos otorgando humor y ligereza a los momentos más trágicos y situaciones aparentemente más livianas. Apoyada en un soberbio montaje, la película está narrada entre dos tiempos: el pasado esplendoroso exteriormente, y el inestable presente de una mujer sumergida en un cóctel de antidepresivos. El montaje alterna pasado y presente, contrastando su vida ociosa y el vaivén de los días presentes de Jasmine, donde pasa a vivir trabaja como recepcionista en un consultorio odontológico..Alcohólica y adicta a las pastillas subsiste en medio de una angustia permanente que la lleva a momentos cargados de tensión. El film tiene un momento de lucimiento para cada uno de sus personajes pero esencialmente está pensada hacia Cate Blanchett, un personaje que fascina por su belleza, indigna por sus desplantes y conmueve al estrellarse contra la realidad, siendo instrumento involuntario de su propia caída. Su interpretación con matices que la vuelven graciosa, triste, creíble y detestable a la vez que le asegura un lugar memorable en la galería de anti-heroinas creadas por Allen y que habitan ese prototipo femenino profundo con resonancias de Bergmann y Almodóvar. La protagonista, como el jazmín, abre su corola al atardecer, su intensidad es más fuerte en la oscuridad de su drama: la actriz Cate Blanchett pasa por todos los registros y consigue un personaje muy complejo, lleno de sutilezas.

 

A estas alturas no nos sorprende que Woody Allen maneje el drama con la misma soltura que la comedia. Porque Woody es un maestro del humor, un excelente creador de personajes que hablan sobre la condición humana. Es imposible no pensar en Blanche DuBois viendo la magnífica interpretación de Cate Blanchett. En los cientos de registros que nos ofrece Cate a lo largo de toda la película, reconocemos la mirada de la inolvidable Vivien Leigh en cada uno de ellos y eso es digno de agradecer. Woody nos presenta la película como un viaje de ida y vuelta entre el pasado y el presente. Utiliza el flash back para conseguir el equilibrio que se mueve entre dos mundos que esconden misterios.... En Blue Jasmine el presente no tiene sentido sin los secretos del pasado. El director consigue que terminemos del lado de esa mujer de falsa moral e ilusiones, que vive en el autoengaño constante ahogada en vodka y pastillas. Pero lo que si es cierto, es que comprendemos a esa mujer victima de la crisis del siglo XXI... recordemos que:

- "Somos la suma de las decisiones que tomamos y que, al fin y al cabo, la vida está llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, acaba demasiado deprisa "-

 

 

 

Aunque su Jasmine es inicialmente un estereotipo superficial de clase de alta que se mueve en un universo de carteras de marca, galas y cócteles, Blanchett consigue otorgarle a su criatura tal cualidad multidimensional, una variedad tan grande de matices, que te hace olvidar que no estás viendo a una persona real. Es al mismo tiempo victima, simpática y repelente, vulnerable y agresiva. Irremediablemente bonita a pesar del maquillaje que intenta deliberadamente mostrarla como una tabla, Cate indigna con el egocentrismo de su personaje, pero consigue conmoverte. En un momento quieres abrazarla y consolarla, y al minuto siguiente te dan ganas de ahogarla con las dos manos como Homero a Bart. Cate es un torbellino que lo engulle todo; la cámara busca seguirle el ritmo mientras ella parece olvidarse de la misma y crear su propio mundo dentro del film. Pobre Sandrita, irá a la gala de la Academia con las otras ternadas, para lucir su vestido en la alfombra roja y picotear algún canapé... Sally Hawkins, estupenda en el papel de la hermana adoptiva, se anota también unas cuantas secuencias para llevarse el de actriz de reparto. Jasmine también habla sola, pero por razones distintas. La columna de la historia es la degradación interior de una mujer que se niega - constantemente y en diversos aspectos - a aceptar la realidad, aferrándose al autoengaño mientras aguarda que un hombre aparezca para rescatarla y devolver su mundo a la normalidad. Pero "Blue Jasmine" deslumbra por su protagonista, la tragicómica, snob, petulante e ignorante, patética, subyugante Jasmine. O mejor dicho, por la admirable Cate Blanchett. La narración paralela con la edición que te lleva del presente al pasado sin aviso entre las transiciones, y Woody se cuida de darnos siempre en los primeros segundos de la secuencia alguna pista visual que nos ubica rápidamente en cuál de las tramas estamos. Ese recurso de montaje, el director logra que se vea elegante.

Desde luego, el mensaje de la película, me entristeció bastante. Sentí pena por las dos... hermana pobre-hermana rica, que o estaban solas o corrían de mano en mano con egoístas o estúpidos que las traicionaban o las utilizaban sin miramientos, mientras ellas aguantaban desesperadas para no estar solas o para que las mantuvieran. Ya lo esperaba...humor corrosivo y la temperatura de la sala más fría… Pero, así y todo, es genial. Almodóvar hubiera hecho una de cornuda resentida, casada con alcalde con bolsas de basura negra de blanqueo sucio con una hermana liada con un sirvenguenza, pero yo me quedo con Woody, con Cate y la perra vida…

 

 

 

 

Asumiendo que no vamos a ver una obra maestra, un estreno de Allen se puede afrontar como una forma de criticar y lamentar la ausencia del talento y la imaginación de los que solía hacer gala, o, mucho más recomendable dado que hemos decidido de forma voluntaria pasar unas dos horas acompañados de una de sus películas, dejándonos llevar por las disparatadas situaciones, los estudios sociológicos de gente bastante desequilibrada, y divertirnos con un hombre que sabe perfectamente cómo conseguir hacer reír al espectador que muestre predisposición para ello. Algunas de las obras modernas del realizador, conseguirán mejor este efecto, y otras, por el contrario, serán algo más espesas. Blue Jasmine, que supone el regreso de Allen a Nueva York, se encuentra dentro de los “aciertos” de esta segunda etapa del director, al parecer el jugar en casa le ha dado ventaja escribiendo uno de los guiones más consistentes de los últimos años y trazando una de las historias que más se aleja de sus recientes productos. La narración de dos historias paralelas, una en el presente y otra en el pasado, mediante el uso de unos flashbacks bien conseguidos, aporta dinamismo al filme que se ve reforzado por un diálogo atractivo dentro de un marco dramático del que acostumbra, pero que pese a la seriedad de la trama, no pierde la esencia cómica gracias a unas actuaciones muy afortunadas. El dinero es el centro de la trama, mostrando la vacuidad, estupidez y dependencia que se desprende de las vidas de todo aquel que lo posee. Su ausencia, o al menos en grandes cantidades, sería la única manera de encontrar la felicidad. Jasmine es una mujer que paseaba tranquila por las tiendas de la quinta avenida, al margen de lo que ocurría en el mundo y en su propia familia, hasta que un día lo pierde todo, se queda sin casa, sin dinero y sin más lujos que un vuelo en primera clase a San Francisco donde la esperan su hermana, el novio de ésta, y un apartamento minúsculo en el que apenas tienen cabida sus maletas. Pronto comprenderá que el mundo laboral no está hecho para ella, su completa falta de aptitud le impide buscarse la vida en un momento donde las oportunidades no son fáciles para nadie. Hablando sola por las calles, con la mirada perdida en el horizonte mientras recuerda sus felices días en Los Hamptons, Jasmine está a punto de rendirse cuando una oportunidad aparece en forma de joven millonario. Con la poca energía que le queda e intentando controlar sus ataques nerviosos, opta por la que considera la alternativa más adecuada a sus necesidades, convertirse en lo que se conoce como una buscadora de oro. Y así es como de la noche a la mañana se encuentra planificando una nueva vida de abundancia, sin la necesidad de pasar por el incómodo período de transición que toda relación implica, algo que parece un sueño hecho realidad y que sería perfecto de no ser por un factor que nunca se tiene en cuenta hasta que aparece sin previo aviso, el karma. Con la ayuda de el español Javier Aguirresarobe plantea una profunda fotografía, retratando los contrastes de las diferentes clases sociales que envuelven a Jasmine, que no acepta la austeridad de su nueva vida y se niega a huir de los fantasmas de su ostentoso pasado, representados por medio de la melancólica canción Blue Moon.

Personal adaptación de Un tranvía llamado, pues a pesar de no estar acreditado, presenta evidentes similitudes con la obra. Sorprendente demostración de la habilidad de un director para dar vida a historias cotidianas, y de la facilidad para que sus directrices se vayan uniendo en fotogramas hasta dar como resultado aquello por lo que ha vivido, ya sea de manera obsesiva, compulsiva o romántica, durante más de cuarenta y cinco años... !!!ASÍ ES EL CINE.!!!...Woody Allen dibuja con maestría dos facetas de aquello que no tiene valor. Por un lado está la inmediatez, ese presente mal entendido, donde no hay planes, evaluaciones, ni metas. Ese contentarse con vivir, con existir y dejarse llevar, personificado por Ginger, una mujer que no se valora a sí misma y cuya fuerza de gravedad atrae a puros perdedores. Ella representa el fondo del pozo, esa alma caritativa que no tiene nada que perder, debido a que no existe un estado peor. Su autoestima es baja, y cuando llega su hermana Jasmine, Ginger, en su pequeñez, siente que puede ayudar a alguien desamparado. Incluso intenta cambiar de hombre, pero es solo un espejismo y termina conociendo a otro sujeto aun peor. Jasmine, al contrario, representa la ausencia de presente, un avión volando entre nubes, que vive de recuerdos y ambiciones futuras. Será la protagonista de la cinta, junto con su hermana Ginger. La verdad se sostiene por sí sola y la falsedad hay que impostarla. Por eso Jasmine bebe demasiado, es neurótica, celosa y sufre crisis de pánico. La realidad la supera a menudo y necesita refugiarse en la opulencia del pasado o en el ascenso político y social que representa su conveniente novio. Allen filma las escenas con una soltura deslumbrante, mezclando el pasado y el presente de la protagonista como si fuera un continuo viaje entre las nubes. El valor de Jasmine se lo otorga su hermana al repetir que “tiene buenos genes”. Las dos hermanas eran huérfanas y fueron adoptadas por los mismos padres, y esos padres implantaron esa mentira de los genes para propiciar un mejor futuro para Jasmine.

 

 

 

Cate Blanchett se alza como la estrella indiscutible de la cinta. Su candidatura al Óscar es más que segura, ya que logra crear una mujer egocéntrica e inestable sumergida en una espiral de tonterías existenciales. Una mujer llena de alcohol y pastillas, que lanza pullas hirientes cuando no la venera su entorno. Una decadencia vestida de Vuitton que se niega a sobrevivir si no es chupando del bote ajeno. Con ella está un correcto Alec Baldwin en el papel de su marido. Aunque quizá lo más llamativo en el reparto masculino sea un sorprendente y recuperado Andrew Dice Clay. Ya dio muestras de buen intérprete al parodiarse a sí mismo en la estupenda serie El séquito. Al servicio de Woody Allen da un gran paso para recomponer una irregular carrera. Como suele ocurrir en el cine de Allen (al contrario que en Clint Eastwood, por ejemplo), Jasmine no busca la redención en ningún momento, no muestra aparentes síntomas de arrepentimiento, tampoco es consciente del todo de qué la ha llevado a su situación actual (el no querer ver lo que estaba pasando, ni tan solo las infidelidades de su marido, nada que pusiera en peligro su posición acomodada), y ni siquiera muestra un especial odio hacia quien la arrastrado a la ruina. Simplemente trata de salir del caos y buscar soluciones desesperadas, que le devuelvan su estatus anterior, hecho que la hace tomar de nuevo decisiones precipitadas, como ocultarle la verdad a su nueva relación, simplemente con la esperanza de que se pueda pasar página sin que nada de lo de antes haya existido. Ojalá todo volviera a ser como antes (de hecho, da la impresión de que volvería a cometer los mismos errores). No es demasiado benévolo Woody Allen con Jasmine, pese a dejar claro su condición de víctima, ni con esa clase social que representa el poder económico, a la que retrata como despiadada, pareciendo que sus simpatías se acercan mucho más a la más coherente Ginger. Me gusta mucho Cate Blanchett, una estupenda actriz que en esta película hace una excelente labor, pero creo que es un papel tremendamente agradecido, sería un caramelo para cualquier actriz, y que la Blanchett no necesita esforzarse para bordarlo.

 

Jasmine Francis, la Blanche Dubois actual, va atrapando con su tragedia personal. Su neurosis y sus crisis de ansiedad que trata de aplacar con pastillas, ponen en evidencia este sistema de adictos a la evasión para huir de las decepciones y problemas, su esfuerzo accidentado por empezar de nuevo en un ambiente poco propicio y sus geniales diálogos crean un magnífico rol femenino increíblemente interpretado por Cate Blanchett. Esta actriz consigue con creces que no se le coja manía a Jasmine, porque no es la clásica repelente de cabeza totalmente hueca, sino una mujer ex-acomodada y desgraciada que simplemente no quería ver porque era muy bonito fingir que vivía en un cuento de hadas, pero que en el fondo es como cualquiera y necesita el consuelo de querer y ser querida.

 

Sin ninguna duda, estamos ante una de las mejores películas de los últimos años de Woody Allen, sin duda, un acierto total.

 

Uno de los grandes films de Allen... una gran película....lo mejor de sus últimos años..

 

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