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WEST SIDE STORY

 

 

 

 

 

La inmortal historia de amor de Romeo y Julieta se trasladada al Manhattan de los años 50 en un film que ha marcado un antes y un después en los musicales americanos, en su día fué premiada con 10 0scar, entre ellos el de mejor película y mejor director. Elvis rechazó ser su protagonista y Audrey Hepburn debía ser María..., pero no pudo aceptar el papel, adoro a Natalie Wood, pero me imagino a Audrey y la mente se dispara....Quiero descubrir los secretos entre bambalinas del legendario musical. Estamos en los años 50. Nueva York, la ciudad de las ciudades, se convierte en el escenario de la puesta al día en forma de musical contemporáneo de la gran historia de amor de todos los tiempos, Romeo y Julieta. La inmortal pareja de amantes cambia Verona por los suburbios neoyorquinos y capuletos y montescos se adaptan a los tiempos modernos en dos bandas juveniles rivales: los Sharks, inmigrantes puertorriqueños, y los Jets, estadounidenses nacidos de emigrantes polacos, checos, italianos e irlandeses. Ambas cuadrillas de jóvenes ‘blousons noirs’ se disputan el dominio de las calles del West Side neoyorquino, barrio poblado casi en su totalidad por inmigrantes. Su rivalidad es absoluta. Su reconciliación, imposible.
La trama se inicia durante un baile al que asisten ambas bandas. En el curso del mismo la dulce María, hermana del jefe de los Sharks, recién llegada de Puerto Rico, y Tony, antiguo miembro de los Jets, se enamoran. Un amor imposible, condenado a un irremediable y trágico fin. West Side Story podría haberse titulado perfectamente Crónica de una muerte anunciada, dado que desde el mismo momento en que se desencadena el drama, somos conscientes de que la muerte planea sobre los amantes.


Todo empezó el 26 de septiembre de 1957. El musical West Side Story se estrenaba en el Winter Garden de Nueva York. Los artífices habían sido Leonard Bernstein, responsable de la música, el coreógrafo Jerome Robbins como director y autor del ballet, Arthur Laurents, del libreto, adaptando la obra de Shakespeare a musical, y Stephen Sondheim, escogido a última hora para escribir las letras de las canciones como apoyo de Robbins. Había nacido el que sería el comienzo del teatro musical contemporáneo. La crítica acoge la obra con reservas, no puede perdonar las pretensiones rupturistas que adivina en su desarrollo, no acierta a encajar la pretensión de Bernstein de ofrecer su hallazgo de ‘espectáculo total’. Es incapaz de valorar el sabio acierto de West Side Story, la explosiva mezcla equilibrada de representación teatral, ballet, baile contemporáneo, canto y música. El público por su parte, lo recibe muy bien... Pero el paso del tiempo le hace justicia y alcanza un éxito sin precedentes, llegando a representarse en 732 ocasiones. En 1961 el musical convertido en cuatro años en todo un clásico da el salto a la gran pantalla de la mano de Robbins que dirige junto a Robert Wise la versión cinematográfica de la obra.
La película se convierte en un hito, batiendo insospechados records de permanencia en las pantallas de todo el mundo. La banda sonora, obra de la colaboración de Bernstein y Sondheim permanece 54 años en el hit-parade de EE.UU y gana en 1962 uno de los 10 a los 11 oscars de la Academia a los que la película fue nominada. Así se haría acreedora además de los oscars a: mejor película, mejor director, mejor actor de reparto a George Chakiris, mejor actriz de reparto a Rita Moreno, mejor dirección artística, mejor fotografía, mejor sonido, mejor vestuario, y mejor montaje. Solo le faltó el premio a mejor guión adaptado.


En la actualidad, West Side Story continúa siendo uno de los musicales por excelencia de todos los tiempos, reponiéndose recurrentemente en televisión, sus adaptaciones teatrales siguen vigentes en todo el mundo, y se comercializa en todos los soportes, así se lanzó en Blu-ray coincidiendo con el 50 aniversario de su estreno en EEUU.

 

 

 

 

Estas son algunas de las curiosidades de la película..

 


La primera idea de su concepción surgió en 1949, de la mano de Robbins y Bernstein, este último de origen judío. La obra en lugar de los problemas de integración racial, se titulaba East Side, y se centraba en el amor imposible entre dos jóvenes, un católico y una judía, siendo la religión el detonante del conflicto.


Elvis Presley sonó para el papel protagonista de Tony pero, disuadido por su agente, acabó por rechazarlo. Más tarde se arrepentiría de ello.


Natalie Wood no era la candidata inicial para el papel de Maria. Este debía ser interpretado por Audrey Hepburn pero la actriz, embarazada de su esposo, el actor Mel Ferrer, se vio obligada a rechazar la oferta.


Tres de los actores protagonistas, Natalie Wood, Richard Weimer y Rita Moreno fueron doblados en sus canciones. Los dos primeros incluso debieron ver modificada su interpretación por su carencia de dotes para el baile. La soprano Marni Nixon prestó su voz a María, Natalie Wood, también lo haría con Deborah Kerr, en El Rey y yo y con Audrey Hepburn, en My fair lady.


Rita Moreno, que ganó el Oscar como actriz secundaria por este papel, primera y única latina en conseguirlo en la historia de la Academia, tan solo fue doblada en una de sus interpretaciones, A Boy Like that. La intérprete por otra parte, se quejó amargamente por verse obligada a forzar su acento latino y tener que someterse a tediosas sesiones de maquillaje a fin de oscurecer su tez natural.


La censura vetaría la película en las pantallas españolas hasta 1962, los españoles debían cruzar los Pirineos para visionar sus escenas tal y como hacían con el cine erótico o con las producciones experimentales de Bergman. En Barcelona West Side Story fue la primera película representada en la sala Aribau coincidiendo con su inauguración, estando en cartelera durante más de año y medio. George Chakiris visitaría España, Madrid y Barcelona, envuelto en una gran expectación en 1964.


La primera secuencia se rodó en escenarios naturales, un barrio de los suburbios neoyorquinos a punto de ser derribado, pero el resto de la filmación precisó de más de 50 decorados, ninguno de ellos era reutilizado. En la producción no aparece ni uno solo de los míticos rascacielos de la Gran Manzana, sólo se vislumbra uno en el reflejo de un haz de luz en una de las escenas.
Los graffitis adquieren una gran relevancia, marcando toda una etapa en la estética cinematográfica. Protagonizan los innovadores y característicos créditos finales y pueblan varias de las escenas del rodaje, en muchos de ellos aparece Marilyn Monroe, icono cinematográfico del momento.

Bernstein era espiado por el FBI desde 1943, liderando la lista negra por su supuesta vinculación al comunismo.


El cuerpo de Natalie Wood, aparecería flotando en el Pacífico en 1981, tenía 43 años. Su muerte fue un misterio y las dudas y las investigaciones planearon y siguen sospechando sobre su esposo, el actor Robert Wagner. Finalmente, se confirmó la investigación policial inicial que afirmaba que la muerte fue un accidente. Otra muerte que Hollywood oscurecía con mal estilo, pero a los que investigamos estos hechos, no nos pueden engañar.


Russ Tamblyn se presentó al casting optando al papel de Tony, pero finalmente dio vida a Riff, líder de los Jets, el actor había sido el hermano pequeño en ese magnifico musical: "Siete novias para siete hermanos".


El Oscar concedido al vestuario fue muy merecido, los pantalones de los bailarines precisaron de un material textil especial que facilitase su elasticidad, y el rigor de los ensayos de la producción precisó de la utilización de hasta 200 pares de zapatos y así se hizo como la película musical ganadora de más premios de la Academia, superando el récord de Gigi en 1958, que solo obtuvo 9.


El coste de producción del musical fue de 6 millones de dólares, pero obtuvo una recaudación tres veces superior en taquilla.
West Side Story fue la segunda película más taquillera de 1961, superada solo por 101 dálmatas, de la factoría Disney.



La sentencia que Laurents pone en boca de la ingenua e inocente María al descubrir el cadáver de su amado, refleja el sentimiento de impotencia de toda una generación. La joven arrincona su dolor y lejos de resignarse lo transforma en aguerrida violencia: !!Ahora yo también puedo matar porque he aprendido a odiar!!  Toda una declaración de principios.


 

 

 




West Side Story es una de esas películas que pasados los años se convierten en clásicos por méritos propios. Las escenas musicales me parecen las escenas mejor rodadas de la Historia del Cine, no solo por las excelentes coreografías y la magnífica música, sino porque el encuadre urbano como escenario le da un toque de grandeza y de ritmo que ninguna otra película ha sabido imitar. La escena inicial es portentosa en ritmo. Ambos directores hicieron una especie de simbiosis dirigiendo cada cual la parte que mejor sabían: Jerome Robbins la historia de amor, y Robert Wise la parte musical y el resultado es una pieza maestra que funciona por ambos lados de manera perfecta. Además es una de las películas más coloristas que he visto. El vestuario y los decorados resaltan de manera portentosa, impresionando los sentidos de manera indescriptible y con un gusto exquisito. La fotografía y el montaje me parecen sublimes. La adaptación que se hizo de Romeo y Julieta era arriesgada pero la historia dramática queda como contrapunto trágico con lo llamativo de los escenarios. Y el final me parece impecable, con esa cámara alejando a los protagonistas... Las actuaciones son perfectas: Natalie Wood..¿que se puede añadir mas a esta actriz?... Rita Moreno y George Chakiris esplendidos. El resto de secundarios bailan como los dioses. Hoy en día sigue pareciendo una película vanguardista alejada de lo convencional y con una historia muy bien llevada. Merece la pena ver por sus bailes, su historia de amor y por la banda sonora. Irrepetible....Yo la recomendaré siempre.

 

La idea original de adaptar el clásico de Shakespeare fue de Jerome Robbins, quien propuso la idea a Bernstein y Laurents en 1949. La primera idea fue centrarse en la rivalidad entre una familia católica y otra judía, situando la obra en el East Side de Manhattan. Finalmente, tras varios años en que los tres creadores estuvieron involucrados en otros proyectos, volvieron a retomar el tema de la adaptación de Romeo y Julieta, pero trasladando el conflicto hacia las bandas juveniles, un fenómeno social emergente en la década de los 50. Con el proyecto en marcha, se necesitaba un letrista para la música de Leonard Bernstein. Betty Comden y Adolph Green fueron invitados a escribir las letras del nuevo musical, pero ambos declinaron por estar trabajando en otro film. Fue entonces cuando Arthur Laurents le preguntó a un joven Stephen Sondheim si estaría interesado en realizar la tarea. En un principio Sondheim era reacio a aceptar, pues estaba decidido a escribir las partituras completas, música y letras de sus proyectos. Finalmente, sin embargo, su mentor Oscar Hammerstein le convenció aduciendo que sería una experiencia beneficiosa para él. En otoño de 1956, y tras numerosas reescrituras y cambios en los temas musicales, WEST SIDE STORY estaba prácticamente terminado. Pero el estreno del musical en Broadway todavía se retrasaría un año por otros compromisos profesionales de sus creadores y por problemas económicos de producción. Cheryl Crawford, productor original, salió del proyecto a principios de 1957, y diversos productores rechazaron vincularse con el nuevo musical. Al fin, Stephen Sondheim convenció a su amigo Harol Prince para que se involucrara en el proyecto. Prince recortó el presupuesto inicial y empezó a buscar financiación. También consiguió que Jerome Robbins aceptara en coreografiar el espectáculo tras prometerle un periodo de ensayos de los bailes de ocho semanas. Antes de estrenarse en Broadway, WEST SIDE STORY tuvo su premiere mundial en Washington, D.C. y posteriormente en Philadelphia, obteniendo gran éxito de crítica y público.


En 1961 se realizó la adaptación cinematográfica del musical. Dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, el filme estuvo protagonizado por Natalie Wood como Maria, Richard Beymer como Tony, Russ Tamblyn como Riff, George Chakiris como Bernardo y Rita Moreno como Anita.

 

 

La película ganó 10 Oscars de la Academia de Hollywood:

 

Mejor Película

Mejor Dirección

Mejor Actriz Secundaria (Rita Moreno)

Mejor Actor Secundario (George Chakiris)

Mejor Fotografía

Mejor Dirección Artística

Mejor Sonido

Mejor Banda Sonora

Mejor Vestuario

Mejor Montaje.


El musical que anteriormente fue estrenado en Nueva York, marcó el estreno en Broadway de Stephen Sondheim como libretista y supuso una revolución en el mundo de los musicales. Su popularidad le llevó a su adaptación a la pantalla, con unos resultamos como he dicho anteriormente, como no se recuerda en la Historia del Cine. WEST SIDE STORY, es de esas obras de culto que siempre estarán ahí, que nos devuelven con ese cine que apasiona, que afianza nuestro amor por él, y que hace mucho mas sólido el arte de todos los artes. En el año 1984, Bernstein decidió grabar el musical, dirigiendo una composición suya por vez primera. Considerada como una «versión operística» de «West Side Story», participaron la soprano Kiri Te Kanawa en el papel de María, José Carreras en el de Tony, Tatiana Troyanos como Anita y Kurt Ollman como Riff, mientras que Marilyn Horne cantó «Somewhere» en un personaje secundario. Esta versión tuvo un premio Grammy en 1985, hasta en esta versión dificil, el musical tuvo las mejores criticas.
 

West Side Story es una obra maestra de producción impecable, que se ha convertido en referencia inevitable para todo el cine musical. Nunca se había hecho una película así: la de una historia trágica con música y baile, adaptada para describir los conflictos de unas bandas rivales de Nueva York, la película posee una concepción totalmente nueva, llevada a cabo con energía, talento y vitalidad. La dirección de Robert Wise, la música de Leonard Bernstein, las letras de Stephen Sondheim, la coreografía de Jerome Robbins y la increíble actuación de todos los protagonistas hacen de "West Side Story" una obra artística sensacional y la mejor película musical jamás realizada. Un clásico que desarrolla una alegoría sobre la violencia urbana, su génesis y sus letales derivaciones, con atisbos críticos a la xenofobia, al racismo, al trato al inmigrante y al condicionamiento familiar y grupal. Agridulce, taciturna, con un gran número de canciones escritas por Leonard Berstein entre las que destacan clásicos como “Tonight”, “María”, “América”, “Somewhere” o “Cool”. Los Montesco y Capuleto no son familias sino bandas callejeras, no viven en Verona sino en Manhattan, y sus rivalidades las dilucidan bailando al ritmo de Leonard Bernstein. Un musical de inmenso éxito, con unos espléndidos números de baile, para conseguir la gloria con 10 Oscars. Lo cierto es que sin duda pertenece ya a la historia de los grandes musicales del cine. Vigorosa y moderna, esta enésima versión de "Romeo y Julieta" sigue siendo un título imprescindible y un clásico total, cuyo número de la pelea de las bandas todavía eriza de emoción.
 

Jerome Robbins dio rienda suelta a su desbordada imaginación coreográfica, al parecer, su nivel de exigencias e inseguridad rodando hizo que la productora lo pusiera en la calle cuando todavía quedaba por rodar casi la mitad de la película, mientras que Robert Wise ponía un poco de orden e hilo conductor en las secuencias dramáticas y se encargaba de terminar lo que su compañero había dejado a medias. Por la cabeza de los productores y del propio Robert Wise pasó en su momento la posibilidad de que fuera el mismísimo Elvis Presley quien interviniera en la película en calidad de protagonista, pero el implacable orientador y guía de la carrera de “el Rey del Rock” dijo que no, pues no le iba a ayudar mucho en su carrera ser el protagonista de West Side Story”. Tampoco era Natalie Wood en quién habían pensado los productores en un principio para el papel de María. Wood estaba ocupada trabajando en el rodaje de “Esplendor en la hierba”, con Warren Beatty, con quien mantenía un romance. Fue Beatty el que se presentó al casting para el papel de Tony, siendo Wood la que leía el papel de María como favor. Irónicamente, los productores se entusiasmaron con la interpretación de Natalie y rechazaron a Beatty. Richard Beymer cumple bien con su trabajo, pero Natalie Wood, pura mirada, pura emoción, eclipsa con su presencia, entre frágil y tierna, al resto de los actores, entre los que hay que destacar a George Chakiris, icono gay y bailarín memorable. Richard Beymer no cantó con su propia voz, tampoco lo hizo Natalie Wood; ambos fueron doblados respectivamente por Jimmy Bryant, la auténtica voz de la inolvidable canción de amor "Maria" era de Marny Dixon. En la ceremonia de entrega de los Oscars de aquel año, la película marcó una singularidad; es la primera película en la historia del cine premiada con una estatuilla a la mejor dirección que hubo de compartirse entre dos directores. El prólogo y parte de la pelea se rodaron en auténticas calles de Nueva York, hoy derruidas. Para el resto se construyeron fabulosos escenarios, supervisados por el director artístico Boris Leven, que reproducían, por ejemplo, los tejados.



A los que la disfrutéis por primera vez, nunca podréis olvidar. Es todo un clásico con mayúsculas.

 

Es un film dual, contradictorio: los bailes son peleas, las peleas son bailes, la inmensidad es íntima, las canciones son política, la oscuridad puede ser acogedora y la luz peligrosa, los nativos son inmigrantes, los inmigrantes americanos, el silencio también es música, tragedia y comedia. Las dos caras de la moneda en la misma pantalla. Un film hermoso y duro. "América", es uno de los temas que roza el sueño americano: las portorriqueñas ven la cara positiva; los hombres sus limitaciones y engaños. Una canción alegre, un baile divertido: una letra amarga....Nos descubre que América es mala, pero Puerto Rico es peor. Otro tema del film es "Gee, Officer Krupke!", narra el problema de los chicos de la calle: con madres prostitutas y padres borrachos. Y los actores.bailarines cantan, burlándose de la policía, la justicia, los psicólogos y la asistencia social. Reafirman su identidad, son lo que son porque quieren.... pero surge la ley, la policía les planta cara, y les vemos que ríen por no llorar. Como versión fílmica de un musical de Broadway, “West Side Story” ha quedado para la historia como un intento de revitalizar el musical de Hollywood que no tuvo continuidad, pero que se ha convertido en un clásico indiscutible no solo del cine musical sino del cine de todos los tiempos. Las calles de un barrio marginal de New York son escenario del enfrentamiento entre bandas juveniles rivales. El amor que surge entre Maria  y Tony será la chispa que generará la espiral de odio y violencia que acabará en tragedia. Pero debo repetir que es más que un film, es un profundo estudio sociológico sobre la marginalidad de amplios sectores de la juventud en las grandes ciudades y sus brutales consecuencias. “West Side Story” destaca sobre todo por la inmortal partitura de Leonard Bernstein, los números musicales, son espectaculares, vibrantes e inolvidables, que ya forman parte de la memoria colectiva, maravillosamente montadas por Thomas Stanford y la excepcional fotografía, colores muy saturados, de Daniel L. Fapp. La dirección bicéfala de J. Robbins y R. Wise se complementa a la perfección. Si bien siempre ha sido mejor valorada la parte musical y coreográfica del film, no obstante, la caligrafía y el pulso narrativo de R. Wise en el registro más dramático de la historia son impecables.


Cuando todo parece deteriorado, cuando las calles se ven deprimentes día sí y día también, cuando hasta el sol huye, cuando las fachadas carcomidas de desidia miran con esas ventanas que se asemejan a ojos desesperanzados, cuando el suelo se pudre de humedad y basura, cuando el odio campa por las esquinas, transportado por el viento malsano, cuando la olla a presión hierve y no hay un solo agujero por donde salga el vapor y evite la mortal explosión... Entonces, justo entonces, en ese momento, germina una flor bellísima en medio de toda la suciedad, de toda la dejadez, de todo el asco de la raza humana hacia sí misma. Germina una flor que no es de este mundo, que no ha nacido para perdurar, porque su belleza es tan cegadora que no puede sobrevivir a tanta miseria. Es una flor que ignora las fachadas ennegrecidas, los desperdicios de las calles abandonadas a su suerte, la fealdad del ambiente, las broncas de esas personas enfrentadas por cosas fútiles. Crece y crece hasta superarlo todo, ascendiendo hacia el sol y hacia las estrellas, buscando su brillo. Y nada tiene color en comparación con esa flor, cuyos matices rutilantes cambian y bailan al son de una música que sólo puede oír ella. Sigue creciendo rápidamente, hasta que llega tan alto que los pétalos se queman, el tallo no puede continuar erguido y las raíces se desprenden del suelo al que para bien o para mal están aferradas. O puede pasar que, cuando aún no ha terminado de crecer, algún desaprensivo o ese conjunto poblado de desaprensivos que se llama sociedad, la corte con el hacha de los prejuicios, de la ceguera y del odio, o arroje veneno sobre sus raíces, o la pisotee. Sus ojos no pueden soportar algo que duele mirar cuando no es para ellos.
Y entonces, justo entonces, la flor cae con todo su peso sobre el fango y muere. Pero durante un lapso breve, muy breve, tuvo la ilusión de que podía abrazar el cielo, y lo consiguió tal vez. Y durante ese lapso, no hubo una flor más hermosa en la Tierra. Nacida en mitad del caos. Un milagro contra todo pronóstico, que rompió todas las leyes no escritas... Pero sucedió... y esa flor se llama Amor Verdadero. No hay fenómeno comparable. No crece a menudo. Es como esperar un eclipse total de sol, o la lluvia en el desierto. Está destinada a brotar para muy pocos. Pero quienes la han visto brotar exclusivamente para ellos, serán benditos hasta el fin de sus días. Probablemente, como para María y para Tony, su visión apenas dure un tiempo que siempre es demasiado corto. El tiempo del Amor Verdadero nunca parece suficiente. Como esa flor que se seca en cuestión de horas, ese amor pasa en un suspiro, y el reloj se acelera endemoniadamente, siempre acaba demasiado pronto, demasiado pronto.
Queríamos retenerlo para toda la eternidad. Pero no podemos, porque lo más bello no está hecho para ser eterno en este mundo.
 

La preparación de los bailes exigió un trabajo durísimo de ensayos y preparación, que en las imágenes se transforma en apariencias de facilidad. El componente atlético de los bailes deviene, de un factor de ligereza y elegancia. Es memorable la conversión de las peleas de las dos bandas en números de ballet, que causan la admiración del espectador, siempre propenso a sobrevalorar el virtuosismo y la espectacularidad. Magistral la coreografía de Robbins, que no sólo construye composiciones de gran belleza plástica, sino que además sabe transmitir componentes simbólicos relevantes, que refuerzan el argumento y lo hacen avanzar. Los bailes se lucen con dos grandes bailarines Tamblyn y Chakiris, junto con una actriz sensacional y bailarina aún mejor que es Rita Moreno. El film exalta la fuerza y la autenticidad del amor verdadero, capaz de afirmarse e imponerse a primera vista, sin avisos previos y más allá de prejuicios y dificultades. Habla también de desestructuración familiar y de sus consecuencias sobre los hijos. Habla de inmigración, marginación, delincuencia, racismo y pobreza. Muestra cómo la violencia sólo engendra más violencia, dolor, odio y muerte.

La banda sonora, de Leonard Bernstein, ofrece una partitura inmortal, que combina ritmos latinos, imaginativos temas de amor y una gran variedad de estilos de jazz. Las canciones con el paso del tiempo se han convertido en temas clásicos.
Pero si 10 oscars merecieron este musical, además del magistral “El violinista en el tejado” es este. Pese a que “West Side Story” pueda contener algún lapsus en el guión, en su conjunto y pasando un poco del papel de las mujeres, que son fieras en casa y no tienen más que decirlo un poco más alto... es un film visionario, magistral y conmovedor. Musicalizada, eso puede gustar o no, ni siquiera es discutible; pero la historia que cuenta es tan real como lo que hoy en día ocurre en algunas calles de Europa. ¿Por qué contarla y no cantarla? No se le está restando menos drama al asunto de la xenofobia y de las luchas callejeras por el control del territorio. El comportamiento de los chicos es de zoológico... les falta levantar la pierna y orinar en las esquinas para ir marcando territorio. La diferencia es que en West Side Story en lugar de perjurar, los chicos bailan. Precisamente en sus bailes desenfrenados y en determinados números espectaculares hay un desquicie en el que parece que se les va la vida, muestra evidente de que esto no es "Siete novias para siete hermanos" sino una historia cruel, comparándoles con el drama de Shakespeare. Aquí es muchísimo más doloroso. Porque aquí no hay esperanza para nadie, ni para María y Tony. Para nadie. No hay más rumbo que el tirarse a las adicciones esperando con suerte que cualquier día te cosan a puñaladas. Sólo durante un momento, el "Tonight" en el balcón, puede uno imaginar que sí, que sería posible cambiar las cosas.


Por supuesto la banda sonora es de matricula de honor; los números musicales son los mejores de la historia del cine en este género; el juego de luces y los fundidos a colores estridentes anticipa la psicodelia y homenajea al teatro... Rita Moreno y la pandilla latina en "América" es más que digna de mención. Así lo reitero; estupenda película, para los amantes del musical. A quien no le guste el género también se la puedo recomendar, porque viendo West Side Story cambien esa percepción. Una de las virtudes que tiene la película es hablarnos de distintas realidades sociales atemporales como la integración de los jóvenes en bandas callejeras o las dificultades de los inmigrantes. En ese sentido, es importante recalcar la manera en la que ridiculiza esa xenofobia por parte de los americanos, cuando ellos también son inmigrantes. Dejando el lado argumental a un lado, he de decir que tenemos en frente una película tremenda: tan pronto hay escenas muy buenas, como hay grandes canciones, también mediocres canciones; y tan pronto como hay coreografías muy vistosas, y coreografías teatrales, porque gran parte de eso se debe a su origen en los escenarios. Por el resto, destacar la canción America con una coreografía muy original y una letra llena de acidez. La interpretación de las tres actrices más importantes que aparecen en el reparto, especialmente Rita Moreno y su argumento.

Si no la has visto no puedes llamarte cinéfilo. La primera palabra que se me ocurre para calificar esta película es «espectacular». «West Side Story» es un espectáculo de música y danza, rompedor incluso vista hoy en día. Eso sólo sale una vez en la vida.
 

Este magnífico musical, nos lleva desde su misma presentación, hasta los originales títulos de crédito o reparto, que aparecen al final, a presenciar, sin poder dejar de quedar hipnotizados por la pantalla, La formidable música de Bernstein , convertida incluso en un clásico de culto, además de una coreografía sensacional, nos proporciona una visión de unos amores desgraciados, pero que gracias a esa pléyade de grandes actores y extraordinarios bailarines, nos hacen disfrutar de este film, ya antológico, de una belleza sin igual, con una fotografía envidiable,...tal vez el único pero, resida en la blandengue actuación de Richard Beymer, que interpreta a Tony, con su sonrisa demasiado forzada, que le resta personalidad y carácter a su personaje, en contraposición con George Chakiris, que borda su papel, así como Russ Tamblyn, que seguramente firmaría en este grandioso film, su mejor interpretación ante las cámaras...


Maravillosa escenografía en unas calles solitarias, siempre solitarias, donde los adultos no tienen cabida, de una Nueva York pobre y, sin embargo, llena de color. Puertorriqueños y norteamericanos se disputan su derecho a un trozo de calle, aunque también podría ser a un trozo de cielo, a un trozo de paz, a un trozo de felicidad. Los Jets y los Tiburones son las dos bandas enfrentadas, bandas que desprenden glamour a cada paso y a cada chasquido de los dedos. Jóvenes sin futuro, jóvenes desesperados, jóvenes perdidos que encuentran en otros jóvenes una familia que les arrope y les proteja. Se respira la tragedia en el ambiente, y quizá sólo a fuerza de dolor aprenderán lo que es la vida. «De la cuna a la tumba». Coreografías espectaculares. Todas. El principio es abrumador. Diez minutos de música y baile, donde los cuerpos se flexionan, se contorsionan, donde juegan al baloncesto bailando, corren bailando, golpean bailando, están magníficos, llenos de ritmo en las venas, en los miembros, en la piel. Como anécdota diré que Rita Moreno, puertorriqueña (que ganaría el Óscar por su papel de Anita en la película), protestó por que la obligaran a usar un acento que no tenía y por el fuerte maquillaje para oscurecer su piel.


Tras su paso por la gran pantalla "West Side Story" ganó un lugar de honor entre los musicales de teatro y en los últimos 50 años la producción se ha licenciado en más de 40.000 ocasiones tanto por compañías profesionales como aficionadas y los temas han sido traducidos a múltiples idiomas e interpretados por artistas de la talla de Barbra Streisand o José Carreras. Con motivo de su 54 años, Turner Classic Movies realizó un pase único en más de 300 salas en EEUU, con una esplendida versión restaurada de "West Side Story",


 Sea como sea, es una obra maestra, precisamente en su género dificil:

 Un musical que te le levanta del asiento y que forma ya parte, con justicia, de nuestro imaginario colectivo.

 

 

Que empiece el espectáculo, por favor, que empiece y no pare...

«Hasta el cielo».